Vivimos en una sociedad donde el culto al cuerpo y la necesidad de agradar están cada vez más presentes. Las redes sociales, los modelos de belleza inalcanzables y la presión estética ejercen un gran impacto, especialmente en adolescentes y jóvenes que atraviesan una etapa de vulnerabilidad emocional y construcción de identidad.
En este contexto, los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) representan un desafío creciente para la salud mental. Para profundizar en este tema, Alberto Escribano, director de la Fundación Forum y de Forum Madrid, conversa con Laura Herce, psicóloga clínica y máster en TCA, quien aporta claves fundamentales sobre la detección, prevención y tratamiento de estos trastornos.
¿Qué son los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)?
Los TCA son alteraciones graves en la relación que una persona establece con la comida, el cuerpo y su propia imagen corporal. Lejos de ser un simple deseo de “estar delgado”, estos trastornos responden a una compleja combinación de factores psicológicos, biológicos y sociales, generando un profundo sufrimiento en quienes los padecen y su entorno.
Tipos de TCA más comunes
Existen distintas formas de TCA, cada una con sus propias manifestaciones y riesgos:
- Anorexia nerviosa: restricción extrema de la ingesta calórica, acompañada de una distorsión de la imagen corporal.
- Bulimia nerviosa: episodios de atracones seguidos de conductas compensatorias como vómitos, uso de laxantes o ejercicio excesivo.
- Trastorno por atracón: atracones sin conductas purgativas posteriores.
- Ortorexia: obsesión patológica por la alimentación “saludable”.
- Vigorexia: obsesión por desarrollar masa muscular y modificar el cuerpo a través del ejercicio y la dieta.
- TCA no especificados: síntomas graves que no encajan exactamente en una categoría, pero que afectan la vida diaria.
Factores sociales y culturales que influyen
Vivimos en una sociedad con una fuerte cultura del cuerpo, donde la comparación constante —especialmente a través de redes sociales— genera una presión estética difícil de sostener. Esta exposición puede desencadenar o agravar problemas de autoestima, inseguridad y trastornos alimentarios, especialmente en personas vulnerables.
¿Cómo identificar un posible TCA?
Hay señales que pueden alertar sobre el desarrollo de un trastorno de este tipo:
- Cambios bruscos de peso.
- Obsesión por la comida, el conteo de calorías o el ejercicio físico.
- Conductas de aislamiento social o irritabilidad.
- Cambios emocionales abruptos (tristeza, ansiedad, desmotivación).
- Discurso centrado en el cuerpo y la necesidad de “controlarlo”.
Estos signos suelen aparecer con mayor frecuencia en la adolescencia, una etapa especialmente sensible por los cambios físicos y emocionales, aunque hoy en día también se detectan casos en edades cada vez más tempranas y en adultos.
Prevención desde casa y la escuela
La prevención comienza desde los entornos más cercanos. Es fundamental:
- Hablar con naturalidad y sin juicio sobre la comida y el cuerpo.
- Fomentar una imagen corporal positiva.
- Enseñar a identificar y gestionar las emociones.
- Valorar al ser humano más allá de su aspecto físico.
Educar en inteligencia emocional y en el respeto al propio cuerpo puede marcar una gran diferencia en la prevención de TCA.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional especializado, ya que va mucho más allá de un peso específico o de conductas alimentarias visibles. Cada persona vive el trastorno de forma distinta, y su abordaje debe ser siempre personalizado.
El tratamiento recomendado es multidisciplinar, e incluye:
- Psicoterapia individual, grupal y familiar.
- Seguimiento médico y nutricional.
- En algunos casos, tratamiento farmacológico.
La terapia cognitivo-conductual es uno de los enfoques más efectivos, aunque cada caso requiere una intervención adaptada.
El rol de la familia y los amigos
El entorno cercano puede ser un factor protector, pero también, si no está informado, puede convertirse en un factor de riesgo. Por eso, se recomienda:
- Evitar el juicio y ofrecer apoyo emocional.
- Escuchar con empatía y sin minimizar el problema.
- Acompañarse también de profesionales para saber cómo actuar.
- Abordar posibles sentimientos de culpa con contención y comprensión.
Desmontando mitos que hacen daño
Hay ideas erróneas que aún persisten y dificultan la detección y tratamiento:
- “Solo les pasa a chicas jóvenes.”
- “Es una cuestión de llamar la atención.”
- “Solo hay que comer bien y se soluciona.”
- “Si no estás extremadamente delgado, no es grave.”
Estas creencias estigmatizan, generan vergüenza y retrasan la búsqueda de ayuda, sobre todo en hombres o personas que no cumplen con la imagen estereotipada del TCA.
Comprometidos con la recuperación y la vida
Desde Forum Salud Mental, renovamos nuestro compromiso con la prevención, la detección temprana y el tratamiento de los trastornos de la conducta alimentaria. Apostamos por una atención basada en la escucha, la empatía y el trabajo en equipo, para que cada persona pueda encontrar herramientas, sostén y esperanza.
“Donde el conocimiento se encuentra con la compasión, nace la posibilidad de sanar.”
Un mensaje para quien está sufriendo un TCA
“Pide ayuda. No estás solo. No es una elección. Y hay salida. Cuanto antes te atrevas a hablar, más fácil será el camino. Aquí vas a encontrar escucha, guía y respeto. Porque nadie elige tener un TCA, pero sí se puede elegir pedir ayuda para salir adelante.”
– Laura Herce, psicóloga clínica