El chemsex y el slam son prácticas que en los últimos años se han ido extendiendo y que suponen un riesgo importante para la salud física, mental y emocional. Aunque suelen iniciarse como una forma de intensificar el placer o la conexión sexual, con el tiempo pueden derivar en dinámicas de consumo difíciles de controlar, con consecuencias cada vez más graves.
Hablar de estas prácticas con naturalidad, sin estigmas y con información clara, es clave para poder prevenir daños y facilitar el acceso a ayuda profesional.
¿Qué es el chemsex?
El chemsex consiste en el consumo de determinadas drogas con el objetivo de prolongar y potenciar las relaciones sexuales. Estas sustancias generan desinhibición, aumentan el deseo sexual y reducen la percepción del riesgo.
Como consecuencia, es frecuente que se den:
- Sesiones sexuales prolongadas durante horas o días
- Uso reducido de medidas de protección
- Mayor exposición a infecciones de transmisión sexual
- Deterioro progresivo del bienestar emocional
¿Qué es el slam y en qué se diferencia del chemsex?
El slam es una forma más extrema de chemsex en la que las sustancias se administran por vía intravenosa. Esta diferencia es fundamental, ya que la vía de consumo:
- Intensifica y acelera los efectos
- Aumenta significativamente el riesgo de sobredosis
- Favorece una dependencia más rápida
- Incrementa las complicaciones médicas asociadas
Por este motivo, el slam suele tener un impacto más severo y requerir una intervención especializada más temprana.
Sustancias más utilizadas en chemsex y slam
Las drogas empleadas buscan intensificar la euforia, la resistencia física y el placer sexual, pero su impacto sobre el organismo puede ser muy perjudicial.
Estimulantes
- Mefedrona y otras catinonas sintéticas
- Metanfetamina
Efectos: euforia intensa, aumento de energía y desinhibición
Riesgos: ansiedad, síntomas psicóticos y alto potencial adictivo
Depresores y disociativos
- GHB/GBL
- Ketamina
Efectos: relajación, desinhibición o desconexión
Riesgos: sobredosis, confusión mental y pérdida de control
Otras sustancias asociadas
- Tusi o “cocaína rosa”, con efectos impredecibles
- Popper y potenciadores de la erección, que combinados con estimulantes pueden afectar gravemente al sistema cardiovascular
Principales riesgos para la salud
El chemsex y el slam tienen consecuencias que van mucho más allá del momento del consumo:
- Aumento de infecciones de transmisión sexual, como gonorrea, clamidia o sífilis
- Sobredosis y toxicidad, especialmente al mezclar sustancias
- Lesiones e infecciones asociadas a la inyección en el caso del slam
- Deterioro del sistema inmunológico y del estado general de salud
Impacto psicológico y social
El impacto emocional suele ser profundo y progresivo:
- Ansiedad, depresión y sensación de vacío
- Episodios de paranoia o síntomas psicóticos
- Dependencia psicológica y pérdida de control
- Aislamiento social y deterioro de las relaciones personales y laborales
Con el tiempo, muchas personas sienten que ya no pueden disfrutar de la sexualidad sin consumo, reforzando el ciclo de dependencia.
Pedir ayuda profesional
Salir de estas prácticas no es una cuestión de fuerza de voluntad, sino de contar con el apoyo adecuado. El abordaje más eficaz es integral y especializado, atendiendo tanto a la adicción como a la salud mental y emocional.
Un tratamiento profesional permite:
- Interrumpir el consumo de forma segura
- Tratar la dependencia y sus causas profundas
- Recuperar una sexualidad sana y consciente
- Prevenir recaídas y reconstruir un proyecto de vida estable
En Forum Salud Mental ofrecemos tratamientos integrales y multidisciplinares para personas que desean dejar atrás el chemsex y el slam. Nuestro enfoque combina atención médica, psicológica y terapéutica, siempre desde la cercanía, la confidencialidad y el respeto.
Pedir ayuda es un paso valiente y necesario para recuperar el bienestar y la calidad de vida. 🌱