“En mi familia siempre ha habido problemas con el alcohol.”“Mi marido era adicto… ¿significa que mi hijo también puede serlo?”
Son preguntas frecuentes en consulta. Muchas personas llegan con miedo, culpa o una sensación de destino inevitable. Pero la realidad es mucho más compleja —y también más esperanzadora—.
La adicción no se hereda como el color de ojos. Lo que puede heredarse es una vulnerabilidad, y esa vulnerabilidad depende tanto de factores biológicos como psicológicos y sociales.
Comprender esta diferencia es clave para la prevención y el tratamiento.
¿Existe una base genética en las adicciones?
Sí. Numerosos estudios muestran que la genética influye en el riesgo de desarrollar una adicción.
Las investigaciones en gemelos y familias indican que la heredabilidad puede situarse aproximadamente entre un 40% y un 60%, dependiendo de la sustancia o conducta adictiva.
Esto no significa que exista “el gen de la adicción”, sino que:
- Algunas personas tienen mayor sensibilidad al sistema de recompensa cerebral
- Pueden desarrollar tolerancia más rápidamente
- Tienen mayor impulsividad o búsqueda de sensaciones
- Presentan más dificultad en la regulación emocional
En otras palabras: se hereda una predisposición, no una condena.
Predisposición no es destino
Aquí es donde aparece el punto clave.
Tener antecedentes familiares aumenta el riesgo, pero no determina el resultado. Muchas personas con historia familiar de adicción nunca desarrollan un problema. Y otras sin antecedentes sí lo hacen.
La diferencia suele estar en:
- El entorno en el que crecen
- Las habilidades emocionales aprendidas
- El tipo de apego desarrollado
- La exposición temprana al consumo
- La presencia (o no) de trauma
El modelo biopsicosocial: entender la adicción en su totalidad
Hoy sabemos que la adicción no puede explicarse desde una sola causa. El modelo más aceptado es el biopsicosocial, que integra tres dimensiones:
Biológica
- Vulnerabilidad genética
- Funcionamiento del sistema dopaminérgico
- Rasgos temperamentales
Psicológica
- Regulación emocional
- Autoestima
- Estrategias de afrontamiento
- Presencia de ansiedad, depresión o trauma
Social
- Modelos familiares
- Normalización del consumo
- Grupo de iguales
- Contexto socioeconómico
- Accesibilidad a sustancias
Cuando varios factores se combinan, el riesgo aumenta. Pero también lo hace la posibilidad de intervenir.
¿Qué aumenta el riesgo en familias con antecedentes?
Algunos factores que incrementan la probabilidad de desarrollar una adicción cuando existe predisposición son:
- Inicio precoz en el consumo
- Normalización del alcohol o drogas en casa
- Falta de límites claros
- Secretismo y negación familiar
- Violencia o inestabilidad emocional
Sin embargo, también existen factores protectores muy poderosos.
Cómo reducir el riesgo cuando hay antecedentes familiares
Aquí es donde la prevención marca la diferencia.
Hablar del tema sin tabú
Nombrar la adicción familiar reduce la repetición inconsciente del patrón.
Educar en regulación emocional
Enseñar a tolerar frustración, tristeza o estrés sin recurrir a sustancias.
Retrasar el inicio del consumo
Cuanto más tarde se inicia, menor es el riesgo de dependencia.
Fomentar vínculos seguros
Un apego seguro es uno de los mayores factores protectores frente a conductas adictivas.
Pedir ayuda ante las primeras señales
No esperar a que el problema sea grave.
La prevención no elimina la vulnerabilidad, pero la compensa.
Romper el ciclo generacional es posible
Uno de los mensajes más importantes que transmitimos en tratamiento es este: la historia familiar explica, pero no determina.
Muchas personas que han crecido en entornos con adicciones desarrollan una gran conciencia del riesgo y se convierten en agentes de cambio dentro de su propia familia.
Romper el ciclo no significa negar el pasado, sino comprenderlo y actuar de forma diferente.
La adicción no se hereda como una sentencia inevitable. Lo que puede heredarse es una mayor sensibilidad biológica que, combinada con ciertos factores psicológicos y sociales, aumenta el riesgo.
Pero el riesgo no es destino.
Con información, prevención y acompañamiento profesional, es posible reducir la vulnerabilidad y transformar una historia familiar de adicción en una historia de conciencia y cambio.
Porque comprender el origen no es resignarse a él: es el primer paso para prevenirlo.